Fuente: NA Magazine

¿Sientes que estás todo el tiempo girando platos chinos para mantener en equilibrio y movimiento tu proyecto personal y profesional?

Si respondes con un exhausto “sí”, formas parte de esa mujer actual, contemporánea que ha asumido (y sucumbido) al mandato de coronar las cimas más altas profesionales y personales cargando su mochila repleta de autoexigencias, sobreesfuerzos, relojes a los que les faltan horas, necesidades de hijos, padres, parejas, salarios ínfimos, horarios imposibles, techos de cristal y/o suelos pegajosos; además, en alguno de los múltiples bolsillos de su mochila XXXXL, no faltan las guías y consejos para ser cada día un poco más de un todo imposible: más guapa, más flaca, más comprensiva, más capaz, más joven, y más, más, más…

Las mujeres de la tele, del cine, del papel couché, tan a menudo utilizadas como referentes y enemigas íntimas de cualquier mujer “normal”, no se despeinan, no se quejan, no transpiran, no engordan, no envejecen, no tienen celulitis, no están solas, no fracasan.

Y ahí, del otro lado estas tú, odiándolas a muerte e imaginando que sería de tu vida si fueras como ellas o mejor, si desaparecieran de la faz de la tierra o del poderoso imaginario colectivo.

Ahí estás, impávida.
Tú, a la que perseguir la “perfección” la ha vuelto una inconformista crónica y a la que la realidad se le ha tornado una incomodidad constante.

¿HEMOS DESVIRTUADO EL ESTILO PROPIO O HEMOS SOBREVALORADO LOS MODELOS A SEGUIR? 

Es cierto que estamos invadidas de estereotipos que poco o nada tienen que ver con la realidad, y también es verdad que esto, se ha magnificado desde la proliferación de los medios de comunicación. Estereotipos que se sostienen y perpetúan desde las estructuras de poder, hasta los roles cotidianos que continúan desempeñando hombres y mujeres.

* En el año 2006, Carmen García Ribas publicó por primera vez “ El síndrome de Maripili” (La esfera de los libros, 2006) , donde describe un tipo de comportamiento femenino:

“Maripili es una mujer de cualquier edad que quiere agradar a todo el mundo, que lucha para ser buena en cada uno de los papeles que le ha tocado ejercer durante su vida, aunque esto implique un desgaste extremo tanto físico como psíquico, y que se desmorona cuando recibe un mensaje de rechazo o de censura.” C.G.Ribas.

En el año 2010, Mar Galtés y Esther Casademont publican “El timo de la Superwoman” (Planeta 2010) en el que cuestionan el papel de esas mujeres todopoderosas que se buscan un hueco en el escenario público y profesional  sin abandonar su papel central en el mundo afectivo y privado.

“El mito del superhombre es el guapetón, cachitas, que no se despeina ni cuando lucha contra la muerte. La Superwoman no existe. La supermujer no tiene superpoderes. Es una mula multitarea, una loca estresada y despeinada, que llega a todo como puede, intentando no perder la dignidad y coleccionando manchas de dedos al chocolate en la falda que sólo puede lavarse en la tintorería. Un ser imperfecto, pero real.” E.Casademont.

Y con estos modelos “mochila” seguimos haciendo. Porque nada se detiene y nadie nos recuerda mientras caminamos que somos encantadoramente únicas y reales.

Y piensas entonces: ”que si tu vida no estuviera plagada de responsabilidades y autoexigencias, si tuvieses tiempo para ti, si eligieras libremente, si te permitieras  destronar de tu vida a esa “mujer ideal” que te tiene esclava desde que recuerdas”… Vamos, si tu vida fuera tuya y no la vida de otra, ¿te has preguntado qué ocurriría?

La imitación de lo que no es real nos lleva inexorablemente a la frustración, no sólo porque jamás lograremos acercarnos a ese modelo ni a su sombra, sino porque socavará nuestra emocionalidad esparciendo frustración en cada uno de los escenarios de nuestra vida y enterrando nuestro talento bajo grises capas de resignación.

¿Por qué siempre repetimos la historia?
¿Qué perseguimos realmente cuando imitamos un modelo?
¿Qué nos falta para que sea suficiente con ser nosotras mismas?
¿Qué espero tras cada búsqueda de ese ideal tan mágico como irreal?

LA MUJER LIFE NO IMITA. ES IMPERFECTA, ES AUTÉNTICA, ES REAL, ES LIFE

Esta es la premisa de trabajo con la que Silvia Adriasola y Ana Benedito, directoras de Liderando en Femenino junto a un equipo multidisciplinar, han concebido el Método LIFE®, (Planificación estratégica del liderazgo Personal) que promueve el aprendizaje y desarrollo de un liderazgo innovador, vital, que favorezca que emerja el talento y poder personal, alejándose del mandato de los múltiples estereotipos de género.

Un proceso que  promueve:

SER TU PROPIO MODELO. Tienes un estilo propio, un modo particular de ver la vida que guía tus decisiones de manera eficiente y lejos de lo que se considere o no “adecuado”.

ACTUAR PARA TI. BAILAR A TU RITMO. Confianza, confianza y más confianza para crear y desarrollar tu hoja de ruta donde tiene cabida qué y quiénes elijas.

CONOCERTE A TI MISMA. Rentabilizas tu talento cuando le sacas partido a quién eres, a cuánto has aprendido, cuánto has conseguido y cuánto has perdido.

ACEPTAR TUS LÍMITES. Cuestionar los estereotipos, aceptar que no ser ideal no te limita sino que te  libera.

DISEÑAR TU ESTRATEGIA. Ya sabes qué deseas, sólo necesitas planificar cómo conseguirlo.

LIDERAZGO PERSONAL. Un liderazgo vital te permitirá liderar cualquier sistema al que pertenezcas, sea privado como el salón de tu casa o público como el comité de dirección de tu empresa.

No hay ningún secreto en el equilibrio. Lo único que necesitas es sentir las olas. Frank Herbert

Somos mujeres tan imperfectas como reales. Tan auténticas como únicas.